CHACULÁ
Aldea Nueva Esperanza Chaculá es el hogar de
alrededor de 210 familias originarias de diferentes partes de Huehuetenango que
fueron exiliadas hacia México durante el conflicto armado interno en los años
80. En su retorno a Guatemala, en enero de 1994, con la ayuda de varias
organizaciones lograron adquirir la finca, a la que aportaron más que
esperanzas y parte importante de nuestra historia. En un esfuerzo en conjunto,
la comunidad se organizó para iniciar un proyecto turístico rural comunitario:
la Posada Rural Finca Chaculá. Visitarla requerirá de más de un par de días,
pues la finca y sus alrededores ofrecen diferentes atracciones.
“Una
calle principal atraviesa la aldea; está organizada en cinco barrios,
conformados por familias que hablan el mismo idioma maya: poptí –jacalteco, chuj,
kanjobal, mam, y k’iche’. “Al final de esta calle se encuentra la posada”,
explica Ángel Prudencio Díaz, guía comunitario. Es emocionante observar las
diferentes actividades que se realizan en la aldea. En el camino se van
encontrando artesanos que fabrican artículos de madera, preparan jaleas
naturales, cosechan café, maíz o frijol en los patios traseros de sus casas o
transportan el queso y mantequilla que se produce en la finca para el
autoconsumo, los que podrá probar en la mesa de la posada. Las deliciosas
recetas son producto de una mezcla de la cocina guatemalteca con influencia
mexicana.
La
posada es la antigua casa patronal de la finca y fue construida con piedras que
formaban parte de sitios arqueológicos que se encuentran en la propiedad. Perteneció
por varios años a la familia Kanter, de origen alemán, entre los años 1887 y
1894. Cuenta con tres grandes habitaciones ambientadas con chimeneas y faroles.
De día, en las ventanas se mecen cortinas blancas que sirven de marco al
escenario de la naturaleza pura en el exterior. El desayuno es una experiencia
estupenda para iniciar el día. En la mesa encontrará pan recién tostado,
mermelada que se sirve tibia cuando acaba de ser preparada, la mantequilla pura
producida en la finca y leche fresca.
Luego
de este arranque estaremos listos para iniciar el día. Se puede optar por la
caminata a orillas de la laguna, a tan solo unos cuantos metros de la posada, y
luego dirigirse al mirador con vista panorámica a la finca. Si decide alargar
un poco más la caminata por los senderos, puede visitar las ruinas de Chaculá,
que pertenecieron a poblaciones mayas del Periodo Clásico.
Las
excursiones pueden durar medio día o un día completo y las opciones son varias:
el Hoyo Cimarrón, la Laguna Yonalbaj, el río Lagartero y los Cenotes, entre
otros.
Los
recorridos también pueden hacerse a caballo, lo que le permitirá agilizar el
paso y conocer más sobre la comunidad. “En los alrededores de la finca se
encuentran otros puntos turísticos, algunos casi inexplorados. Uno de los más
cercanos es el Hoyo Cimarrón. En mi familia se creía que era la puerta al
inframundo maya o Xibalbá”, cuenta Ángel, quien, además de ser guía comunitario
y artesano, ha escrito algunas de sus memorias y poemas sobre su exilio y
retorno.
Al
volver a la posada a descansar podrá observar bosque, campos verdes, cerros y
una antigua pileta con una encantadora banca que invita a sentarse y quizá leer
un buen libro, o posiblemente conversar con algún miembro de la comunidad,
sonriente y amigable como nuestro guía y escuchar un trocito de nuestra
historia.
¿Dónde queda? En
el municipio de Nentón, en la aldea Nueva Esperanza Chaculá a 160 km de la
cabecera departamental de Huehuetenango.
La Laguna Chaculá A
tan solo unos cuantos metros de la Posada Rural Finca Chaculá se encuentra esta
belleza natural.
Cenotes de Candelaria: Fueron importantes en el desarrollo de la antigua
civilización Maya. Se ubican en una región donde no hay ríos ni lagos. Además
de aproporcionar agua, se les consideraba una entrada a otro mundo y centro de
comunicación con los dioses.
Río Lagartero A
tan solo 1 hora de camino desde la finca Chaculá. Déjese encantar por esta
corriente de aguas turquesas.
Pinturas RupEstres Según
los investigadores, las pinturas rupestres encontradas en esta región fueron
realizadas por chamanes o al menos las efectuaron con el fin de llevar a cabo
rituales.
El Hoyo Cimarrón: Se encuentra a unos 15 min. en automóvil
desde Chaculá. El Cimarrón es el resultado de ríos que erosionaron la roca
caliza y se formó este agujero gigante en medio de un paisaje de tierra roja y
vegetación. Un dato muy interesante es que en el fondo del Cimarrón se
encuentra un pequeño bosque que cuenta con su propio microclima.
¿Cómo llegar? Siga
la Carretera Panamericana en dirección a la Mesilla. En el kilómetro 328 en la
aldea Camojá doblar hacia Nentón (en este punto abandonará la Carretera
Panamericana y se dirigirá al camino a Gracias a Dios). Pase a Nentón y
continúe hasta la aldea La Trinidad. Ésta última se ubica a tan solo 11 km de
la finca Chaculá. En el camino, con seguridad los lugareños le guiarán. Otra
ruta para llegar es cruzar Los Cuchumatanes pasando por Todos Santos
Cuchumatán, una vía más larga, pero muy emocionante.
El Hoyo Cimarrón Ubicado
entre el territorio de la Sierra de Los Cuchumatanes y las tierras bajas
fronterizas de México, El Cimarrón tiene aproximadamente de 150 metros de
profundidad, con un diámetro de 170 metros. Cuenta con su propio microclima.
Cerca del precipicio es difícil no sentir un poco de vértigo y es para algunos,
la puerta al inframundo maya: Xibalbá.
·
Édgar Leonel Díaz, Miembro de la comunidad de la Finca Chaculá
Actualmente,
Édgar está a cargo de la administración de la Posada Rural Finca Chaculá. Junto
con su familia formó parte del grupo de exiliados en México que retornaron una
mañana del 12 de enero de 1994, para formar parte de la comunidad Nueva
Esperanza Chaculá. “Somos una comunidad muy unida, quizá por las esperanzas e
ilusiones que tenemos. La finca representa nuestro futuro y nuestras
esperanzas”, afirma Édgar. Debido la guerra que se vivió en Guatemala en los
años 80, varias comunidades abandonaron sus aldeas y lugares de origen y se
desplazaron a otras regiones del país y a México. Al retornar, el Fondo
Nacional para la Paz (Fonapaz) otorgó un crédito para la adquisición de la
finca. Durante el inicio recibieron el apoyo de varias organizaciones
nacionales e internacionales, las cuales les proporcionaron alimento,
infraestructura y capacitaciones en diferentes áreas como carpintería y
actividades agrícolas colectivas. “Aprendimos mucho de las capacitaciones. Por
ejemplo, aprendimos sobre la preparación de productos lácteos. En la comunidad,
varias familias también se dedican a la carpintería; varias de las artesanías
están inspiradas en la belleza que encontramos en esta finca y en la
creatividad de cada artesano”, agrega. “Nos gusta recibir huéspedes en la
finca; aprendemos de ellos y su forma de pensar. También estamos orgullosos de
mostrarles este territorio que es nuestro hogar y todo lo hermoso que tiene
para ofrecer”, concluye. Aún se siguen planificando diferentes proyectos en la
finca, como la construcción de nuevas habitaciones. Todos los proyectos se
organizan en conjunto con el fin de promover el desarrollo de la comunidad.
·
Maravillas naturales de la región
Ubicada
en el departamento de Huehuetenango, entre San Antonio Huista y Santa Ana
Huista, esta región poco explorada es un estupendo destino turístico de
aventura, naturaleza, arqueología e historia. En todo el departamento hay
varios sitios arqueológicos que datan del Período Clásico Maya. Varios de los
vestigios se encuentran aún escondidos entre pedregales. En Chaculá, en el
tiempo de la familia Kanter, se hicieron excavaciones y se extrajeron varias
piezas que fueron trasladadas al Museo Etnológico de Berlín. En la antesala de
la posada se exponen piezas arqueológicas que se han encontrado recientemente.
Finca Chaculá es uno de los 15 destinos que forman parte de la Red de Turismo
Rural en Huehuetenango, que cuenta con la asesoría técnica de Posada Rural
Unicornio Azul. Encuentre mayor información en
www.unicornioazul.com/posada-finca-chacula
En los faldeados
noroestes de la Sierra de los Cuchumatanes, la región Huista reserva muchas
sorpresas. Probable cuna del maíz mencionada en el PopolWuj, es una región de
ocupación ancestral atestiguada por numerosos sitios arqueológicos todavía
pocos estudiados así como por pinturas rupestres. Además, sus ríos azules, los
cenotes de agua azul marina, el vertiginoso Hoyo Cimarrón con su bosque
misterioso, o la Laguna de Yolnajab con su horizonte de agua turquesa, son
tantos motivos de descubrimiento de la naturaleza privilegiada de Guatemala.
Después de caminar por
el chaparral espinoso o por el bosque sub-tropical o de bañarse en las aguas
refrescantes de la laguna, la Posada Chaculá ofrece un refugio de descanso y
paz. La cena frente a la chimenea es un momento de convivialidad. El fuego
alumbra las paredes del antiguo casco de la Hacienda, cargado de historia y
leyendas. Sus tres románticas habitaciones lo transportan al siglo pasado.
Afuera, solo el viento en el bosque turba el silencio.
NUESTRA HISTORIA
Somos una comunidad de 210 familias
originarias de diferentes lugares del departamento de Huehuetenango. En los
años 80, al surgir el conflicto armado interno que golpeó al país y nuestro
departamento en particular, tuvimos que salir al exilio hacia México quien nos
dio refugio. Allí, estuvimos con muchas carencias y nostalgia de nuestra tierra
pero con mucho apoyo de nuestros hermanos mejicanos y de la comunidad
internacional, adquiriendo experiencias nuevas y mayor capacidad organizativa.
En enero 1994, decidimos retornar a Guatemala y gracias a un crédito otorgado
por FONAPAZ, pudimos adquirir la finca Chaculá. Después de los primeros años
dedicados a atender las necesidades básicas de nuestras familias y de nuestra
comunidad, decidimos iniciar un proyecto de turismo rural comunitario
(solidario) sostenible que permita no solo crear varios empleos y generar
ingresos para futuros proyectos de beneficio comunitario sino también mantener
el patrimonio natural, histórico y arqueológico que nos toca ahora preservar.
Para ayudarnos a alcanzar estos objetivos,
la comunidad escogió contar con la asesoría técnica de la Posada Rural y
Ecuestre Unicornio Azul, una empresa familiar con más de quince años de
experiencia en turismo rural en los Cuchumatanes y un fuerte compromiso
personal con nosotros.


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