martes, 26 de agosto de 2014

chaculá

NUEVA ESPERANZA
CHACULÁ
 Aldea Nueva Esperanza Chaculá es el hogar de alrededor de 210 familias originarias de diferentes partes de Huehuetenango que fueron exiliadas hacia México durante el conflicto armado interno en los años 80. En su retorno a Guatemala, en enero de 1994, con la ayuda de varias organizaciones lograron adquirir la finca, a la que aportaron más que esperanzas y parte importante de nuestra historia. En un esfuerzo en conjunto, la comunidad se organizó para iniciar un proyecto turístico rural comunitario: la Posada Rural Finca Chaculá. Visitarla requerirá de más de un par de días, pues la finca y sus alrededores ofrecen diferentes atracciones.
“Una calle principal atraviesa la aldea; está organizada en cinco barrios, conformados por familias que hablan el mismo idioma maya: poptí –jacalteco, chuj, kanjobal, mam, y k’iche’. “Al final de esta calle se encuentra la posada”, explica Ángel Prudencio Díaz, guía comunitario. Es emocionante observar las diferentes actividades que se realizan en la aldea. En el camino se van encontrando artesanos que fabrican artículos de madera, preparan jaleas naturales, cosechan café, maíz o frijol en los patios traseros de sus casas o transportan el queso y mantequilla que se produce en la finca para el autoconsumo, los que podrá probar en la mesa de la posada. Las deliciosas recetas son producto de una mezcla de la cocina guatemalteca con influencia mexicana.
La posada es la antigua casa patronal de la finca y fue construida con piedras que formaban parte de sitios arqueológicos que se encuentran en la propiedad. Perteneció por varios años a la familia Kanter, de origen alemán, entre los años 1887 y 1894. Cuenta con tres grandes habitaciones ambientadas con chimeneas y faroles. De día, en las ventanas se mecen cortinas blancas que sirven de marco al escenario de la naturaleza pura en el exterior. El desayuno es una experiencia estupenda para iniciar el día. En la mesa encontrará pan recién tostado, mermelada que se sirve tibia cuando acaba de ser preparada, la mantequilla pura producida en la finca y leche fresca.
Luego de este arranque estaremos listos para iniciar el día. Se puede optar por la caminata a orillas de la laguna, a tan solo unos cuantos metros de la posada, y luego dirigirse al mirador con vista panorámica a la finca. Si decide alargar un poco más la caminata por los senderos, puede visitar las ruinas de Chaculá, que pertenecieron a poblaciones mayas del Periodo Clásico.
Las excursiones pueden durar medio día o un día completo y las opciones son varias: el Hoyo Cimarrón, la Laguna Yonalbaj, el río Lagartero y los Cenotes, entre otros.
Los recorridos también pueden hacerse a caballo, lo que le permitirá agilizar el paso y conocer más sobre la comunidad. “En los alrededores de la finca se encuentran otros puntos turísticos, algunos casi inexplorados. Uno de los más cercanos es el Hoyo Cimarrón. En mi familia se creía que era la puerta al inframundo maya o Xibalbá”, cuenta Ángel, quien, además de ser guía comunitario y artesano, ha escrito algunas de sus memorias y poemas sobre su exilio y retorno.
Al volver a la posada a descansar podrá observar bosque, campos verdes, cerros y una antigua pileta con una encantadora banca que invita a sentarse y quizá leer un buen libro, o posiblemente conversar con algún miembro de la comunidad, sonriente y amigable como nuestro guía y escuchar un trocito de nuestra historia.
¿Dónde queda? En el municipio de Nentón, en la aldea Nueva Esperanza Chaculá a 160 km de la cabecera departamental de Huehuetenango.
La Laguna Chaculá A tan solo unos cuantos metros de la Posada Rural Finca Chaculá se encuentra esta belleza natural.
Cenotes de Candelaria: Fueron importantes en el desarrollo de la antigua civilización Maya. Se ubican en una región donde no hay ríos ni lagos. Además de aproporcionar agua, se les consideraba una entrada a otro mundo y centro de comunicación con los dioses.
Río Lagartero A tan solo 1 hora de camino desde la finca Chaculá. Déjese encantar por esta corriente de aguas turquesas.
Pinturas RupEstres Según los investigadores, las pinturas rupestres encontradas en esta región fueron realizadas por chamanes o al menos las efectuaron con el fin de llevar a cabo rituales.
El Hoyo Cimarrón:  Se encuentra a unos 15 min. en automóvil desde Chaculá. El Cimarrón es el resultado de ríos que erosionaron la roca caliza y se formó este agujero gigante en medio de un paisaje de tierra roja y vegetación. Un dato muy interesante es que en el fondo del Cimarrón se encuentra un pequeño bosque que cuenta con su propio microclima.
¿Cómo llegar? Siga la Carretera Panamericana en dirección a la Mesilla. En el kilómetro 328 en la aldea Camojá doblar hacia Nentón (en este punto abandonará la Carretera Panamericana y se dirigirá al camino a Gracias a Dios). Pase a Nentón y continúe hasta la aldea La Trinidad. Ésta última se ubica a tan solo 11 km de la finca Chaculá. En el camino, con seguridad los lugareños le guiarán. Otra ruta para llegar es cruzar Los Cuchumatanes pasando por Todos Santos Cuchumatán, una vía más larga, pero muy emocionante.
El Hoyo Cimarrón Ubicado entre el territorio de la Sierra de Los Cuchumatanes y las tierras bajas fronterizas de México, El Cimarrón tiene aproximadamente de 150 metros de profundidad, con un diámetro de 170 metros. Cuenta con su propio microclima. Cerca del precipicio es difícil no sentir un poco de vértigo y es para algunos, la puerta al inframundo maya: Xibalbá.
·         Édgar Leonel Díaz, Miembro de la comunidad de la Finca Chaculá
Actualmente, Édgar está a cargo de la administración de la Posada Rural Finca Chaculá. Junto con su familia formó parte del grupo de exiliados en México que retornaron una mañana del 12 de enero de 1994, para formar parte de la comunidad Nueva Esperanza Chaculá. “Somos una comunidad muy unida, quizá por las esperanzas e ilusiones que tenemos. La finca representa nuestro futuro y nuestras esperanzas”, afirma Édgar. Debido la guerra que se vivió en Guatemala en los años 80, varias comunidades abandonaron sus aldeas y lugares de origen y se desplazaron a otras regiones del país y a México. Al retornar, el Fondo Nacional para la Paz (Fonapaz) otorgó un crédito para la adquisición de la finca. Durante el inicio recibieron el apoyo de varias organizaciones nacionales e internacionales, las cuales les proporcionaron alimento, infraestructura y capacitaciones en diferentes áreas como carpintería y actividades agrícolas colectivas. “Aprendimos mucho de las capacitaciones. Por ejemplo, aprendimos sobre la preparación de productos lácteos. En la comunidad, varias familias también se dedican a la carpintería; varias de las artesanías están inspiradas en la belleza que encontramos en esta finca y en la creatividad de cada artesano”, agrega. “Nos gusta recibir huéspedes en la finca; aprendemos de ellos y su forma de pensar. También estamos orgullosos de mostrarles este territorio que es nuestro hogar y todo lo hermoso que tiene para ofrecer”, concluye. Aún se siguen planificando diferentes proyectos en la finca, como la construcción de nuevas habitaciones. Todos los proyectos se organizan en conjunto con el fin de promover el desarrollo de la comunidad.
·         Maravillas naturales de la región
Ubicada en el departamento de Huehuetenango, entre San Antonio Huista y Santa Ana Huista, esta región poco explorada es un estupendo destino turístico de aventura, naturaleza, arqueología e historia. En todo el departamento hay varios sitios arqueológicos que datan del Período Clásico Maya. Varios de los vestigios se encuentran aún escondidos entre pedregales. En Chaculá, en el tiempo de la familia Kanter, se hicieron excavaciones y se extrajeron varias piezas que fueron trasladadas al Museo Etnológico de Berlín. En la antesala de la posada se exponen piezas arqueológicas que se han encontrado recientemente. Finca Chaculá es uno de los 15 destinos que forman parte de la Red de Turismo Rural en Huehuetenango, que cuenta con la asesoría técnica de Posada Rural Unicornio Azul. Encuentre mayor información en www.unicornioazul.com/posada-finca-chacula
En los faldeados noroestes de la Sierra de los Cuchumatanes, la región Huista reserva muchas sorpresas. Probable cuna del maíz mencionada en el PopolWuj, es una región de ocupación ancestral atestiguada por numerosos sitios arqueológicos todavía pocos estudiados así como por pinturas rupestres. Además, sus ríos azules, los cenotes de agua azul marina, el vertiginoso Hoyo Cimarrón con su bosque misterioso, o la Laguna de Yolnajab con su horizonte de agua turquesa, son tantos motivos de descubrimiento de la naturaleza privilegiada de Guatemala.
Después de caminar por el chaparral espinoso o por el bosque sub-tropical o de bañarse en las aguas refrescantes de la laguna, la Posada Chaculá ofrece un refugio de descanso y paz. La cena frente a la chimenea es un momento de convivialidad. El fuego alumbra las paredes del antiguo casco de la Hacienda, cargado de historia y leyendas. Sus tres románticas habitaciones lo transportan al siglo pasado. Afuera, solo el viento en el bosque turba el silencio.
NUESTRA HISTORIA
Somos una comunidad de 210 familias originarias de diferentes lugares del departamento de Huehuetenango. En los años 80, al surgir el conflicto armado interno que golpeó al país y nuestro departamento en particular, tuvimos que salir al exilio hacia México quien nos dio refugio. Allí, estuvimos con muchas carencias y nostalgia de nuestra tierra pero con mucho apoyo de nuestros hermanos mejicanos y de la comunidad internacional, adquiriendo experiencias nuevas y mayor capacidad organizativa. En enero 1994, decidimos retornar a Guatemala y gracias a un crédito otorgado por FONAPAZ, pudimos adquirir la finca Chaculá. Después de los primeros años dedicados a atender las necesidades básicas de nuestras familias y de nuestra comunidad, decidimos  iniciar un proyecto de turismo rural comunitario (solidario) sostenible que permita no solo crear varios empleos y generar ingresos para futuros proyectos de beneficio comunitario sino también mantener el patrimonio natural, histórico y arqueológico que nos toca ahora preservar.

Para ayudarnos a alcanzar estos objetivos, la comunidad escogió contar con la asesoría técnica de la Posada Rural y Ecuestre Unicornio Azul, una empresa familiar con más de quince años de experiencia en turismo rural en los Cuchumatanes y un fuerte compromiso personal con nosotros.  

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